A la Carta

Motín en el reformatorio: Más allá de una realidad escrita

21154822Autor:  Jack Thomas

Editorial: Fontana Joven

Número de páginas: 190

Sinopsis:  A los 16 años Bonnie es ya una delincuente habitual. Hasta que la sociedad, a la que odia, se cobra su venganza: el infierno de los reformatorios.

Escrito por Jack Thomas en 1974, Motín en el reformatorio no es la típica historia del mal reflejado en una de sus protagonistas como toda novela de ficción, sino que es una realidad que tanto en Estados Unidos como en Colombia se vive y se trasviste bajo nombres que al leerlos te hacen pensar en hoteles de lujo, como es el caso de Tranquility bay un centro de ayuda juvenil dirigido por la WWASP (World Wide Association Of Specialty Programs and Schools), un Guantánamo para menores de edad en donde la ley no existe a menos que estés muerto.

El mundo de los reformatorios nos hace viajar a las épocas en las que estuvieron en apogeo, es decir los años 60, 70 y mediados de los 80, este mundo aún existe en muchas ciudades solo que se le ha cambiado el nombre para que suene un poco más humano, pero cuya finalidad en algunos sitios como no es busca cambiar la actitud del menor de la mejor forma posible –con humanidad- sino con tratos crueles basados en una filosofía anticuada como el método de reprogramación humana, algo que nos hace pensar en los vídeos de Frankenstein, pero que hoy en día se siguen utilizando como método de reinserción social.

La filosofía de castigo-recompensa, que el doctor Burrhus Frederic Skinner con un método conocido como la caja de Skinner es utilizado por la WWASP, método que no hace sino crear un resentimiento social en las personas, pues trabajan con el miedo y  la represión del libre pensamiento hasta que el individuo o la persona realiza una actividad de forma automática, es decir, se busca que las personas anden a toda hora con el piloto automático puesto, como si fueran coches.

 A pesar de la fecha en que se escribió el libro, la historia sigue siendo la misma y la misma pregunta continua acerca de la asertividad de meter al chico en esos sitios, esto a pesar de las consecuencias que siempre encontramos en prensa, por ejemplo los 50 cuerpos enterrados en un centro para jóvenes problemáticos, que cerró en el 2011.

Motín en el reformatorio, es un claro aviso de lo que crea el miedo y una rabia irracional unida por casos en los cuales la negligencia paterna, la del propio estado y la del propio individuo crea un infierno propio, que si se quiere se puede ubicar en un mapa con chinchetas de colores, pero que debería estar preocupando a la sociedad, pues muchos de estos sitios de detención están llenos como es el caso de la Pola en Colombia o de sitios de la WWASP que aún siguen en funcionamiento y cuyos internos no logran hacer cumplir sus derechos humanos, por miedo a un castigo.

Los centros como estos como bien dice el personaje principal del libro de Thomas:  “el coche celular penetró por un angosto pasaje de servicio, ya que las nuevas <<pensionistas>> no entraba por la puerta principal. Allí las ventanas no tenían rejas, y las puertas carecían de cerrojos. Todo estaba calculado para que los padres de las chicas pensaran que sus hijas estaban en un balneario y no en una cárcel para adolescentes.” Una descripción muy curiosa, pues estos sitios se hacen pasar por un paraíso terrenal en el  padre es el que es engañado, sino también el adolescente, que después de unos días puede decir con total tranquilidad  que a los jefazos de este tipo de instituciones les importa más el césped que la misma rehabilitación.

La historia de Bonnie Day, es uno de los tantos casos que se producen en instituciones tanto públicas y privadas que solo buscan lucrarse a costa de los incompetentes padres y desaforados adolescentes que no ven las consecuencias más allá de sus propias narices, es la historia del nunca repetir y que aún esta vigente.

Frases del libro

Sólo las reclusas podían enterarse parcialmente de lo que ocurría en cualquier institución. La razón era bien sencilla: Nunca ocurría nada mientras un vigilante no girarse la cabeza. Aquella fracción de segundo era el momento aprovechado para violar el reglamento.

Todos decían que su programa era estupendo, diferente…conocía bastantes programas como para saber que todos eran exactamente iguales. ¿Cómo podía ser de otro modo si eran obras de las mismas viejas marmotas?

Bonnie, por su parte, pensaba que Cádiz era un imbécil si creía haber ganado la batalla. El método de mano dura utilizado por el director en su lucha por poner término a las  <<movidas>> había creado una corriente subterránea de rencor que iría en aumento de una semana a otra.  No podían cancelar las graduaciones ni suspenderse las visitas a casa sin atizar las llamas del odio y de la revancha. Incluso una cosa tan insignificante como negar la venta de golosinas, en un colectivo de golosas, provocaba profundo resentimiento entre personas encerradas tras una valla metálica.” 

Tal como suponía, el césped y arbustos del patio interior estaban inmaculados. Todo el mundo sabe que a los jefazos de las instituciones se les promociona de acuerdo al estado del césped y el brillo de su verdor. Para conservar el empleo de 20.000 dólares anuales es más importante la jardinería que la capacidad de rehabilitar a jóvenes delincuentes.” 

 

ir a tu.tv